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celiadefrutos

Madrid, España

Imagen para la insignia Yogui 3.
¡Yogui 3 ganado por una racha de 3 días!
Imagen para la insignia Yogui 7.
¡Yogui 7 ganado por una racha de 7 días!
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¡Yogui 15 ganado por una racha de 15 días!

comentó en Come together flex

1 de mar 13:42

Una clase exigente y preciosa! Y tan bien explicada y guiada que a pesar de la dificultad se sigue de maravilla. Muchas gracias! 🙏

15 de feb 22:12

Efectivamente una clase como una meditación aunque exigentísima. Preciosa. Muchas gracias, Maestra!

2 de feb 17:27

Blanca te contesto por privado, Blanca.

2 de feb 09:14

Muchas gracias a ti, Maestra!

1 de feb 11:47

Preciosa! Muy lunar, fluida y profunda. Muchas gracias! 🌑🙏

31 de ene 20:16

Muchas gracias a ti, Blanca!

posteó

31 de ene 12:17

Buenos días a toda la comunidad. Me gustaría compartiros esta reflexión. Saludos a todos. Gracias!

Si a través de mis manos, por el camino del yoga, su tecnología avanzada, pudiera unir la tradición mística oriental y el pragmatismo nuestro.

Gramática del espíritu, circulaba la energía por ellas y en un simple gesto, siempre los mejores cuanto más sencillos, quedaba sellado el instante; aquí y ahora (eres tú quien me conviene), volvía la corriente al interior del cuerpo. Porque es de dentro afuera y después se emprende el camino de vuelta. Igual el conocimiento viene de aquí, para mí que nazco a este viento, viaja a otra orilla, regresa, constante el oleaje.

El fuego del agni, conciencia universal. En el índice, vaya, el alma individual, el pensamiento. Todo corazon el corazón, conexión y expansión. La estabilidad y la estructura del anular. El agua del jaka, la fluidez y las emociones. En nuestras manos los cinco elementos, continente y contenido.

Si a través de mis manos puedo sostener el mudra, me sirva para recordar la intención, anclar la atención. En calma la vitalidad se eleva, se retiran los sentidos, atisbo lo profundo, escucho mi voz, siento más claro.

Dicen que son los mudras el lenguaje de los dioses y así lo expresa el arte sacro de india y Tíbet. Las deidades siempre se representan con mudras específicos para comunicar su estado interno (paz, protección, enseñanza).

Fueran las manos de occidente hacedoras. Herramientas de la acción, la creación y el lenguaje.

Cuando el índice, el ego, se une con el pulgar, la conciencia universal, mudra del conocimiento y la calma. Como quien, inspirado, sostiene una pluma, dirige una orquesta. Representa la capacidad humana de conceptualizar el mundo antes de construirlo. Y es el índice la flecha que unida al pulgar canaliza la sabiduría hacia la acción.

Las manos del agricultor en prithvi mudra. Del artesano. Si el pulgar toca el anular, el sello es raíz a la tierra y es nuestra capacidad de moldear la materia: la arcilla, la madera, el hierro. Busca el occidental su estabilidad en la piedra y el acero. Pero si pudieramos, por el camino del yoga, cualquier otra senda elegida, volver al cuerpo, alimentarlo como se alimenta el alma. Un cuerpo flexible de palmera que aspire al cielo.

Se unían las manos para la oración y a través lo masculino y lo femenino, los hemisferios derecho e izquierdo. Cuánta necesidad de equilibrio, de pacto, primero interno y luego al exterior. Un apretón de manos, las manos puente de acuerdos y promesas.

La mano la firma en occidente, símbolo de identidad y compromiso de quien empeña su palabra.

En las manos la voluntad. La palma abierta en señal de entrega y en son de paz. También la mano en alto del poder, la ley y el orden, el mando, que protege sus fronteras y en exceso nos aleja y cierra a otras experiencias. ¿Y si el mudra las abriera, suavizara su rigidez?

Las manos del arte y de la ciencia, vehículos del genio diseña la tecnología, busca la precisión o se eleva, más allá del mudra, lo establecido, crea formas nuevas, trasciende.

Ojalá, en un estrecho y calido apretón de manos, entre el rezo y el martillo, alma y materia se encontraran. Ojalá la verdadera plenitud humana. La acción de Occidente con la intención consciente de Oriente. Reconocer que toda acción en el mundo debe estar imbuida de una intención consciente. Así, el trabajo se convierte en meditación y el mudra en una herramienta de transformación.

Ojalá muchas manos que en su dualidad nos recuerden la posibilidad de tocar el cielo mientras seguimos transformando la tierra. Ser hacia dentro como hacia fuera.

Siempre las manos de mi madre, cuyo amor no se me olvida.

🙏☯️🐘

4

25 de ene 20:41

Preciosa y exigente clase, guiada de manera magistral. Muchas gracias! 🙏🐘