Newsletter febrero
Hola a todos,
¿Qué tal estáis?
Yo estoy en paz. Doy cada día las gracias por todo lo que tengo y por el marido y los hijos que tengo. Son todo un desafío pero lo estoy viviendo siendo paciente, entendiéndoles y estando muy presente y cada día los retos familiares son más bonitos y fáciles de llevar. Cada día me gusta más vivir el proceso, sin metas, saboreando cada momento como un regalo, porque ademas, lo es.
Este pasado mes me he acordado mucho de una de las principales enseñanzas que nos deja el yoga, y en concreto la filosofía Vedanta, y es la aceptación del orden del mundo, un orden que está por encima de nuestro control y, aunque muchas veces no entendemos, es perfecto tal y como es. Es la voluntad de Dios o Ishvara como decimos en yoga.
El accidente del tren de hace unas semanas, el temporal que estamos teniendo tan loco… las “aparentes injusticias”… me hacen pensar en todo eso que hablan en yoga de la importancia de la aceptación…
En tiempos de exceso de información, de falta de valores, de una juventud con tanto que decidir y tan abandonada de buenos guías y maestros para hacerlo, incluso de padres presentes… hablar de Dios no suele ni siquiera atractivo. Lo es mucho más criticar y responsabilizar a otros en lugar de responsabilizarnos de nosotros mismos.
Qué necesario es entender el porqué de las cuestiones fundamentales de la vida y entendernos a nosotros mismos y a los demás. Y eso lo empiezas a entender volviendo hacia tí. Observando qué hay dentro de esa cabecita, observando qué te dice tu cuerpo, dejando de silenciarlo con experiencias, planes, trabajo, estrés, medicamentos… dejando espacio para simplemente SER, sin tener que ser productivos en todo momento. No somos tan importantes para nada ni nadie, más que para nosotros mismos.
Pero eso ahora no vende. Ahora sólo vende lo rápido, lo productivo… pero las cosas express y fáciles se van igual de express que llegan.
Y, escribiendo sobre esto, me acuerdo de María Salazar, una alumna de la formación de profesores de yoga del año 2.020. Hizo la formación en pleno proceso de quimioterapia, el último día del retiro que hicimos para terminar el curso, nos sorprendió guiándonos a todo el grupo una meditación preciosa en el amor propio que empezaba con una frase que nunca olvidaré:
“ No puedo hacer nada por tí excepto trabajar en mí.Y tú no puedes hacer nada por mí, excepto trabajar en tí”.
Por eso hacia la formación, era algo que tenía pendiente para ella, y siempre había algo más urgente, pero decidió hacerlo porque el yoga le hacía sentir muy bien, y se lo quería regalar.
Nos dejó a todos llorando después de esa meditación, pocos meses después falleció, con 40 y pocos años. Nos dejo una enseñanza muy grande a todos los que le conocimos. Gracias María.
Hablo de ella porque este mes en The Class Yoga os he propuesto un reto enfocado en prácticas para abrir y sanar el corazón, tan fuerte y tan duro que duele pero que cuando se abre, se sana, y tanto…
Por lo demás, estoy feliz de haber lanzando la nueva app de The Class Yoga, y los usuarios también, muchas gracias por vuestro feedback.
En otro correo os contaré mas sobre el reto de febrero y sobre otras cosas que tengo para este mes.
Muchas gracias por leerme.
Espero que tengáis un feliz mes.
Un abrazo!
Lucía