marzo 23

De una news que leo (Bosco Soler) se títula: PARQUE DE BOLAS: Ahora que soy padre me encuentro haciéndome preguntas que antes ni me planteaba. Como, por ejemplo: ¿qué se hace en los cumpleaños? ¿a qué críos invitas? ¿dónde los metes? ¿cuánto te gastas?

Tanteando en ciertos círculos me cuentan que ahora todos los cumpleaños se hacen en parques de bolas y que la gracia te cuesta unos 300€. Más la comida y tarta.

A mí estas cosas, aparte de volarme la cabeza, me hacen pensar.

Cuando yo era crío no se iba a parques de bolas. Era un lujo. Cosas de ricos. Mis padres preparaban unos bocatas en casa y hacían una tarta. Y mis amigos igual.

La gente cree que la IA nos hará trabajar menos. Que el trabajo será opcional, dicen. O que las jornadas durarán menos horas.

Están equivocados.

¿Acaso las máquinas de la edad industrial nos han permitido trabajar menos horas? Nos han hecho sacar más trabajo, sí, producir más. Pero las horas son las mismas.

Con la IA sucederá lo mismo. Se abren dos escenarios en la industria:

  • A: Hacer el mismo trabajo en un 10% de tiempo.

  • B: Hacer 10 veces más trabajo con el mismo tiempo.

Adivina qué sucederá. ¿Qué empresa se permitirá el escenario A cuando toda la competencia esté produciendo 10 veces más?

—¡Bueno, pero que el mercado produzca más hará que la sociedad sea más rica! —dirán algunos.

Y sí, es cierto. Pero aquí viene la mala noticia: no comparamos nuestra riqueza o bienestar con nuestro pasado sino con nuestros vecinos.

Lo demostraron Solnick y Hemenway con Is More Always Better?: la gente prefería ganar menos dinero si eso implica ingresar más que sus vecinos. El valor del dinero no está solo en lo que puede comprar, sino el estatus que otorga frente a los demás.

Por eso, dará igual que en el futuro, gracias a la IA, tengamos más poder adquisitivo respecto al momento actual. Dará igual si existe renta básica universal o no. Seguiremos dedicando un tercio (o más) de nuestra vida al trabajo porque necesitamos el dinero. Porque siempre existirán nuevas maneras de gastarlo para mantenernos a la altura de nuestro entorno social.

Eres un paria si no te gastas dos sueldos en un anillo de compromiso. Eres un cutre si no pones fotomatón y carrito de chucherías en tu boda.

Estoy fascinado por los avances de la IA, pero soy muy realista respecto a lo poco que cambiará nuestra relación con el mercado laboral. Muy pocos son capaces de salirse de las normas sociales y jugar en su propio campo. La mayoría seguirán trabajando las mismas horas, cobrando lo mismo que su vecino, gastando todo lo que ganan y viviendo al ritmo que impone el mercado.

Porque nadie quiere ser el pobre que no lleva a sus hijos al parque de bolas.

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